Tercer día de viaje. Este promete ser mucho más relajado que los anteriores ya que en kilómetros es la mitad. Tras un desayuno bastante bueno en el hotel (aunque a un precio de ~6€/persona), planeamos hacer una primera parada en Montpellier. Tenemos dos opciones para llegar hasta allí: por dentro, que sería la autopista de peaje, o por la costa. Si os fijais en el mapa, hay una carretera que deja el mar tanto a la derecha como a la izquierda. Esa fue la que elegimos.

Así que salimos del hotel a las 10:00 am y nos dirigimos en dirección al pueblo “Agde”. No es que sea feo, pero no es nada del otro mundo así que no merece la pena parar en él. Como pueblo de paso no está mal puesto que no tiene mucho tráfico. Dejamos Agde atrás y nos dirigimos hacia “Sete”. Si el camino hasta allí impresiona, el pueblo aún más. Empiezas por una carretera en medio del campo y, de repente, ves a la derecha una playa y el mar. Pero lo que no sabes es que se trata de una playa de más de 8km y que el mar está a ambos lados. En realidad, es la carretera que marca el mapa. Nosotras, mirándolo, pensamos que sería un puente muy grande construido por el hombre; pero cual fue nuestra sorpresa al comprobar que se trata de un trozo de tierra que el mar ha dejado y ha servido para construir una carretera de un carril para cada sentido, y unas vías de tren. Hay un momento en la carretera, ya cerca de “Sete”, que se ve el mar a ambos lados. Es increíble. Realmente recomiendo que si tenéis oportunidad, hagáis esta ruta.
Pero el camino no es lo único bonito. El pueblo de Sete es impresionante. Si tuviera que compararlo, lo haría con Miami. Pero en tamaño “pin-y-pon”. ¿Qué por qué Miami? Pues porque puedes ir desde tu casa al bar o al trabajo en barco. Si. El mar ha formado unos canales dentro del pueblo y la gente tiene sus barquitos anclados en la puerta. Y si quieres salir a navegar a alta mar, solo tienes que pasar por debajo de un puente. Simplemente genial. Este pueblo es una visita obligada para futuros viajeros, además que reserva una sorpresa. Miras el mapa y te parece pequeño. Llegas allí y te sigue pareciendo pequeño. Pero cuando pasas a la parte antigua… ¡es enorme! Tiene tantos canales como muelles, y puedes llegar a cruzar 5 puentes siempre tirando a la derecha, que es la salida del pueblo hacia la siguiente parada, Montpellier.
La carretera hasta allí es bastante cómoda. Se trata de una comarcal, pero transitada y bien cuidada. Y la entrada a esta ciudad no es difícil. El problema está en circular por ella. Según las guías de viaje, Montpellier tiene un centro histórico muy bonito, pero peatonal. Y tal y como iba el Polito, teníamos dos opciones: o meterlo en un parking o dar una vuelta por la parte que se pudiera y seguir hasta Marsella. Esa fue la opción elegida y os explico porqué. El centro, según he leido, no es que tenga mucha historia. Las edificaciones son antiguos palacios y mansiones en su mayoría, y como edificios emblemáticos, la catedral. Ésta se encuentra al lado de la facultad de medicina, en una avenida que si es transitable para los vehículos. Así que, tras dar un par de vueltas y enfadar a la señorita del tomtom, llegamos a dicha avenida porque vimos una iglesia grande que creímos era la catedral. Aparcamos justo en la puerta de la facultad y fuimos a la iglesia, un poco descontentas puesto que no era majestuosa. Y volviendo por la calle trasera de la facultad, de repente aparecen unos pináculos góticos y unos arbotantes impresionantes. Era la catedral. Se encuentra un poco escondida entre tantos edificios y árboles enormes de un parque que tiene justo al lado. Por eso no luce tanto como debería, pero la verdad es que merece la pena acercarse hasta allí. Además, la zona en la que se encuentra tenía muy buena pinta. La próxima vez que vaya hasta Montpellier pasaré al menos una noche, ya que la ciudad lo merece.
Volvemos al coche y le indicamos al gps que ponga rumbo a Marsella, esta vez por autopista de peaje. Es ahora cuando nos enfrentamos realmente a los conductores franceses. El primer tramo de la autopista llega hasta Nimes, una ciudad bastante moderna, y cuesta 4’70€. Había bastante tráfico y los franceses son un peligro. Bueno, más bien es que no estamos acostumbrados a esa forma de conducción. Todos van a la misma velocidad, incluidos los camiones. Si el límite es 130, tienes que ir a 130. Y si de repente hay un límite a 90, pisa el freno y ponte a 90. Además tienen varias formas de adelantamiento. Una es si vienen por tu derecha. Si hay un coche en el carril derecho que va a adelantar a otro coche, y tu vas por el carril que hay a su izquierda, él se mete y te echa del carril. La verdad es que suelen hacerlo cuando a ti no te viene nadie por tu izquierda (las autopistas suelen ser de 3 carriles), pero la primera vez que te lo hacen no te lo esperas y la segunda no te fías de que el otro haya mirado. Las otras formas son si vienen a adelantarte a ti. Si por tu carril derecho no hay nadie, pues es muy fácil, se pegan a tu culo hasta que te des por vencido y te eches a un lado. Y la otra, es que se pegan a tu culo, cogen el rebufo y adelantan, sin importar si viene alguien por la izquierda. Y claro, esto sirve tanto para coches como camiones. Cuando veáis alguna señal de “Peligro animal salvaje en libertad” claramente se refiere a un renault en manos de un frances. ¿No se suponía que eran los italianos los que conducían mal? De hecho, yo creo que esta gente no sabe que existe el pedal del freno… ¡Ah! Y todo esto sin intermitentes, claro.
Bueno, pasado Nimes se encuentra “La camarga”, un parque natural reserva de aves. Es muy bonito, por lo menos lo que se ve desde la autopista, que ya no es de peaje pero está bastante bien. Según me han dicho, hay rutas que puedes hacer incluso con el coche y los flamencos viven allí todo el año. Además, con un poco de suerte los ves desde la autopista (yo no la tuve). Y tras La camarga, vuelves a coger un tramo de peaje hasta Marsella, de 3’30€. Desde Montpellier (centro) hasta el puerto de Marsella, siguiendo esta ruta, se tarda 1h 38min.
Ya en Marsella, la ciudad es un poco caótica. Nos fuimos directas al puerto, a un parking, para poder tomar algo ya que era la hora de almorzar. Me he dado cuenta de que una palabra clave que hay que aprenderse cuando viajas por francia es “Hotel De Ville” y significa “Ayuntamiento”. Así siempre podrás llegar al centro del meollo
. Ahí fue donde aparcamos el coche y la verdad que para ser un parking, no fue caro. Marsella, lo que vimos, no nos impresionó. El puerto es bastante grande y hay barcos enormes. Pero como ciudad no es gran cosa. Aún así, había que visitarla. Eso si, aquí fue donde nos dimos cuenta que la palabra española internacional no es “siesta” sino “cerveza” xD.
Salimos de Marsella sobre las 16:00pm hacia Cannes. Queríamos llegar pronto para poder ver esta ciudad, así que volvimos a coger la autopista de peaje. No obstante, hay una ruta por la costa, atravesando varios pueblos, que pinta bastante bien. Si hubieramos tenido más tiempo, la hubieramos hecho. Desde Marsella hasta Cannes hay un buen trecho. Hay que pasar un peaje de 12’70, así que imaginad el trayecto. No es que haya mucho que ver en el camino si has elegido esta ruta, ya que vas por en medio del monte pero por una carretera de tres carriles. Eso sí, vuelven los animales salvajes… Yo os recomiendo que si haceis esta ruta, practiquéis el modo de conducción frances
, ya que según mi copiloto, yo lo práctico de P.M. Hicimos una parada, un repostaje y llegamos a Cannes.
Esto es otro mundo. Una ciudad con tráfico y atascos. Y gente antipática que no te deja pasar. He pensado en ponerle un letrero al polo que diga “Cuidado, turista” a ver si así… Tras un poco de estrés, llegamos al hotel, que se encuentra a las afueras de la ciudad. Es de la cadena “Etap”. Del estilo del “B&B”, de carretera, baratos y algo cutres, con aparcamiento en la puerta del hotel. Aunque de todos en los que hemos estado, ha sido el más caro y el peor. La habitación daba pena y el recepcionista era un tanto antipático, aunque para dormir una noche no está tan mal. Tras dejar los bultos y medio vaciar el polo, fuimos en coche hasta el mismísimo centro de Cannes. Debo decir que la señorita del gps se conoce atajos que, si hubieramos sabido como era, no le hubieramos hecho caso. Nos metió por una calle, en medio de una urbanización, de doble sentido, del ancho de un coche, en pendiente, y sin lugar para dar la vuelta o echarte a un lado por si viene otro de frente. Por suerte no iba yo conduciendo
. Cuando ya llegas a la ciudad, no te da la sensación de estar entrando en la famosa ciudad que acoge a uno de los festivales de cine más importantes de Europa. Pero eso es porque nadie nos había dicho que la ciudad está “dividida” en zona rica y zona pobre. Y se nota el cambio. El “palacio de los festivales”, como se llama el lugar donde realizan el festival de cine, se encuentra en la “avenida de la croisette” que atraviesa el puerto de Cannes, donde los yates del tamaño de un camión, están atracados de dos en dos porque no caben; y en donde está situado el “Hotel De Ville”. Hay un monasterio en lo alto de una colina, que se puede visitar por dentro, pero pagando. Aunque con la vista de fuera, nos fue suficiente. Dimos un paseo, en coche, por toda la avenida y, como no encontramos aparcamiento fuera, lo metimos en el parking del palacio de los festivales para poder ir a cenar algo. Un “error” que nos costó 5’20€. De todas formas, el paseo a pie por la zona mereció la pena. Y, como buena cuidad dedicada a las artes, tienen maniquís para hacerte una foto como si fueras la acompañante de Austin Power, o también puedes ser el capitan Han Solo de la guerra de las galaxias acompañado por Chubaca (o como se escriba, mis perdones a los fanáticos). También te puedes convertir en Uma Thurman en Kill Bill o, como en mi caso, en Spiderman. Obviamente, por la zona, lo más asequible para comer era un McDonald (con wifi gratis) o unos puestos de Crepes que hay por el paseo.
Gasolina: 30 €
Peaje: 20′7€
Beziers- Agde: 21minutos, 19’6km
Agde-Sete: 30minutos, 23’8km
Sete-Montpellier: (peaje) 37minutos, 37.2km no es la nuestra
40minutos, 31.2km
Montpellier-Marsella: (peaje) 1:37min, 169km
Marsella-Cannes: 1:32min, 176km
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