Hola trotamundos!
¿Me echábais de menos? He estado muy liada pero no me he olvidado de vosotros. En el trayecto que hago de casa al trabajo siempre voy escribiendo. El otro día me di cuenta de que las mejores anécdotas son las que nunca se acaban publicando, así que espero romper con eso y que las disfrutéis.
Aprendiendo húngaro
Un día, casi recién llegada, un compi me dijo que él había empezado a estudiar el español pero que tuvo que dejarlo por varios motivos. Yo, como siempre hago, le dije “Ey! Yo te puedo enseñar español y tu a mí húngaro”. Pero ahí quedó la cosa. Ya pensaba que había caído en saco roto cuando un día me pregunta : “¿Cuándo empezamos con las lecciones?” Y aquí estoy, haciendo un intercambio en toda regla!
Aunque por temas de trabajo es dificil conseguir una rutina, ¡menos es nada! Aún así, él está aprendiendo más rápido que yo. En mi opinión, el húngaro no es una de las lenguas más fáciles. El sonido influye mucho y no es algo que se consiga de hoy para mañana… En fin, a ver qué sale de todo esto!!
Un desayuno inesperado
En la esquina de mi casa hay un kiosko en el que venden dulces. Siempre está lleno y los precios son realmente asequibles pero nunca me había dado por pararme. Un ía, después de un fin de semana de húngaro intenso, decidí probar. Se suponía que era fácil: “un croissant de chocolate, por favor”. Hasta ahí bien. De repente, la dependienta me dice algo totalmente irreconocible por mi y me da un dulce completamente diferente. Como no se replicar, pagué y me fuí con mi desayuno “no deseado”. Desde entonces, repito todos los días! Ha sido el mejor dulce que he probado en muchísimo tiempo. Y no solo ese, cualquiera del kiosko. La señora ya me espera todos los días con una sonrisa y cuando me ve llegar me dice “lo de siempre, ¿verdad?”
Madrugar y los idiomas, no se llevan bien
Una mañana, mucho antes de descubrir el kiosko, me paré en una pastelería que hay en el metro. No era la primera vez que compraba allí y parecía que tenía el tema “controlado”. Saludé en húngaro (“Szia”) e inmediatamente después, pedí el desayuno en inglés (“one chocolate croissant, please”). La chica que me atendía me dijo que no quedaba, así que para hacer tiempo mientras cambia de idea dije “bueno…pues entonces…” (si, si, en español) y leí “alma”, que en húngaro significa manzana. Así que señalé con el dedo y lo pedí diciendo “je voudrais cela, s’il vous plaît“. La chica me lo dió, pagué y le di las gracias (“Köszönöm, szia”). Hasta que no me senté en el metro, no me dí cuenta de lo que acababa de hacer. Definitivamente, madrugar no me sienta…
Para que luego digan que con el inglés te basta.
Como ya sabéis, trabajo en una compañía húngara. Ésta tiene dos jefes. El que me entrevistó habla inglés, además de alemán y del húngaro. Este jefe ha venido un par de veces a mi, principalmente para saber cómo me encuentro en la compañía. Pero nunca para hablar de trabajo. De eso se encarga más el otro jefe. Al principio no lo tenía muy claro, ya que nunca vino a dar conmigo. Hasta que varias semanas después de mi llegada, un día se me acerca y me pregunta (en francés) que si yo hablaba francés. Le comenté que algo, aunque no era muy bueno, y me dijo que no importaba porque él también lo hablaba un poquito y que era mucho mejor que su francés. Desde entonces, cada dos por tres está sentado en mi mesa
El taxi
Mi piso está situado algo lejos del centro y de la zona por donde suelo salir. Hace un par de fines de semana, en la vuelta, decidí coger un taxi y probar, en lugar de usar el bus como hago siempre. Así que nada, paro a uno, y al montarme me da las buenas noches y me pregunta algo en húngaro. No hay que saber mucho para deducir que está pidiendo el destino, así que con el mejor acento que pude (no tenía ganas de que se me equivocara de calle…) le dí mi dirección y mi número de edificio. Él se pone en marcha y entonces..¡¡¡me empieza a hablar!!! Empieza a tener una “conversación” conmigo!! Y claro, se le veía tan entusiasmado que me daba apuro cortarle. Hasta que un momento se gira, me mira y me doy cuenta de que me había hecho una pregunta. Bien, momento de arreglarlo. Le puse mi mejor sonrisa, mi cara de lo siento muchísimo y le dije en húngaro “perdón, pero no entiendo”. El pobre taxista me mira sorprendido y de repente se empieza a reir!!! Un momento para recordar siempre
:D (Por cierto, llegué sin problemas a casa jajajaja)
“Si, si, en mi pasaporte pone que soy española de España”
Una noche me presentaron a un chico mexicano, al que le dicen “Macho” (porque según él es muuuy macho xD). Empezamos a hablar en español y de pronto me suelta “¿tu estás segura que eres española?” Lo miro. Le levanto la ceja y le contesto “pues si, eso dice mi pasaporte”. A lo que me contesta “es que tienes un acento raro” y yo “pues anda que el tuyo!!”
11 personas y 26 huevos
En la empresa hay una señora que prepara la comida para todos. Cuando va a faltar, nos avisa y nos llevamos la comida, pero hay veces que el aviso llega tarde. Eso pasó, por ejemplo, hace un par de semanas. Así que las opciones eran o pedir comida o preparar algo. Y yo, como siempre hago, solté “si queréis puedo preparar algo español”. Claro que cuando lo dije, no pensé que me fueran a apuntar tanta gente… De repente me ví intentando hacer tortilla de papas para 11 personas…26 huevos, 3 kilos de papas, 1 cuchillo, 1 sartén que se pega y 2 calderos grandes. ¿Resultado? Un revuelto enorme y las barriguitas llenas 
Los guru, los turorudi y el cielo
Desde que estoy aqui, me he aficionado a la dieta húngara: chocolate, chocolate y más chocolate
¿y sabéis qué? He bajado hasta de peso!! Dicen que el título del país del chocolate se debate entre Suiza y Bélgica, pero yo incluiría a Hungría. No es solo que tengan unos chocolates de vicio, es que hasta las marcas de siempre saben distinto, mejor y más dulce. Pero los mejores son unos chocolates hechos con requesón. El típico es el turorudi, y lo puedes ver por todas partes
Pero hay otra versión, con almendras y caramelo, que el día que lo probé, toqué el cielo y me quedé allí. ¿El nombre de este Dios del chocolate? Guru 
xoxoxo

